Nayerología de la liberación

Se habla siempre de una literatura de compromiso y el que no se compromete a nada, el hombre libre, está considerado como sospechoso o como cobarde

Miguel Mihura ‘El ocupante del sillón K’ (discurso no pronunciado de ingreso en la RAE)

He estado pensando mucho estos días y, sinceramente, no: no a ese picoteo en ese pisito coqueto de tus amigos emparejados estandarizadamente, que se mueren además por enseñárselo a las visitas. No a ‘no me voy a quejar, no sea que me joda a última hora y no me firme la carta de recomendación’. No a aguantar a tu puto cuñado porque el tío tiene contactos y nunca se sabe. No a quedar con esa gente tóxica en Navidades, que por lo que sea sólo pueden verte durante una hora y que  parece que te están haciendo un favor. No a gastarse una pasta en Nochevieja, que hay que salir, no sea que mi colega el Fali eche un polvo y yo empiece el año haciéndome una solitaria paja en mi cama de adolescente del hogar familiar. No a ir aplastado a trabajar en el metro, sólo porque quieres estar en una ciudad en la que ‘se mueve todo’, ajeno a ti, eso sí, pero a ver si puedes pillar un cacho y ya vas tirando.

No a redactar tu currículum vitae ‘en forma de competencias’. No a los community manager que activan el ‘cómo te sientes’ en los estados de Feisbuk en plena Navidad. No al endiosamiento de lo que se hace en la redacción de (inserte aquí el medio de comunicación favorito de ese conocido suyo que tiene unas ganas tremendas de convertirse en alguien que manda, medio que por decreto se escribe en inglés) porque en realidad no es muy diferente de lo que se hace en La Verdad de Murcia. No a sacarse el carnet de conducir. No a ir corriendo a la tienda a comprarte la versión 4.0 de x aparatito, porque alguien ha decidido que la versión 3.0 que salió hace tres meses está ya desfasada, y además en aquel cursillo te dijeron que si no sabes dominar la herramienta x de los cojones, nadie te va a querer. ¡Qué más da el contenido, si tienes la herramienta x de los cojones! No a comprar lotería de la empresa no por la ilusión de que nos toque, sino porque no vaya a ser que toque y yo sea el único subnormal que no lleve un décimo. No a escuchar al imbécil que te habla de su nómina como quien se saca la chorra, a ver quién la tiene más grande.

No a leerte la literatura recomendada. No a los mil sitios que tienes que ver antes de morir, ni a las ciento sesenta y cuatro películas que tienes que ver antes de cumplir los 40. No a las guías de ‘cómo ser buen padre’. No a las lentillas de color azul (sí a los ojos marrones de proletario). No a dar tu opinión sobre un tema del que no tienes ni puta idea sólo porque los demás lo hacen, y por ende, parece que hay que tenerla. No al reconocimiento social. No a medirte según el rasero que pone otro. No a viajar como un tirao en Ryanair porque” cómo no vamos a conocer todas las capitales europeas como mi hermana y su marido”.

No a los apoyos incondicionales. No a aplaudir al tonto útil sólo porque dice lo que crees que debería pensarse en tu espectro ideológico de mierda. NO A LOS GINTONICS DE 15 NAPOS. No a las bodas de 200 invitados. No a cruzarte el Atlántico sólo para tomar el sol existiendo aquí las Canarias (AH, NO, que lo que quieres es decirle a tu vecino que has estado MÁS LEJOS que él). No a las amistades inerciales. No a aguantar que un tonto que mide su vida de mierda por el cargo que pone en su tarjeta de visita te dé el coñazo.

No a hacer cosas que no es sólo que no quieras hacerlas por pereza o por lo que sea, es que poco a poco se te van enredando en la garganta y te acaban haciendo hasta daño. Puede que haya que mirarse en los otros para tener una idea de donde uno vive, pero por cagarse de vez en cuando en su puta madre digo yo que tampoco pasa nada.

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Acerca de nayermaster

Amante de lo decadente.
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Una respuesta a Nayerología de la liberación

  1. juan dijo:

    ja ja, coincido en casi todo, excepto que me gusta Ryanair, y eso que sólo la usé por curro. No me han hecho las putadas que sí hace Easyjet que sin embargo parece indultada de todo.
    Parece que si a uno no se le ha perdido nada en Camboya ni le guste pagar 10 euros de más porque a la mezcla de Larios y Schweps le pongan un trozo de pepino no eres nadie. Stop a la dictadura del citizenismo-guay.

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